Marcas conscientes

Marcas conscientes

El despertar consciente de las marcas

Marcas conscientes. 

Nuestra época es la época del despertar de la consciencia humana.

Ya. Ya sé que este es un giro metafísico un poco indigesto, pero es que es así. Y es así porque al final consumir tanta información tiene su consecuencia. Que no es otra que saber más.

Ahora bien, saber más puede ser tan placentero como peligroso. Porque aunque sí es verdad que llegar a conclusiones ocultas puede ser orgásmico; no es menos cierto que cuando nos pasamos, la información nos empacha.

Ahí es cuando uno tiene que equilibrar la balanza. Ser consciente. Además de averiguar, en la medida de lo posible, para qué estás aquí o por lo menos sí saber que lo que uno hace afecta al entorno en el que opera.

Aquí no se salva nadie. Todos somos piezas de un engranaje que debería tender al equilibrio si no queremos perecer en el legítimo intento de ser felices. 

Es ahí donde está la felicidad humana, cuando logra ese equilibrio con su entorno.

Las marcas, como grupos humanos que son y por pura manifestación antropológica, son un agente importante en este equilibrio de fuerzas. Vamos,  que es «El AGENTE DE LA GENTE»

Algunos dirán que las marcas son hijas del capitalismo. No sé yo.  Las marcas son ancestrales. Pues ¿qué eran si no los mitos griegos? Y yendo más atrás… ¿Las pinturas rupestres?  Pero bueno eso lo dejo para otro post. Voy a lo que voy.

El nuevo homo consumer Marcas conscientes

Creo que por fin las marcas están despertando, al mismo tiempo que las personas, las cuales se están transformando en este nuevo homo consumer sapiens sapiens que lo sabe casi todo y lo que no lo googlea o se lo pregunta a su amigo en Facebook.

¿Que eso no es la verdad de verdad? Bueno quizás no, pero es UNA VERDAD, la de cada uno.

Cada vez las marcas son más conscientes. Tienen más cabeza. Pues se están dando cuenta que tan importante como ganar dinero es estar en armonía con el entorno. O incluso, más.  Sin embargo, ¿cómo se consigue la deseada balanza entre dinero y alma?

Primero no haciéndole a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Parece sencillo, pero si investigamos un poco en el backstage de las grandes marcas y medimos sus ratios de explotación humana y ecológica… ejem, mejor no entrar en ese tema.

Quiero fijarme en lo bueno. Lo bueno es que existe una verdadera consciencia en las marcas. No solo eso sino que cada día es más potente.

marcas conscientes

Crear una cadena de valor humana marcas conscientes

¡Bien! ¡Parece que tenemos cerebro y lo estamos usando! Lo que empezó siendo sostenible ahora ya se inicia en lo consciente.

Todos conocemos la idea de las marcas sostenibles. De hecho, muchos podrían pensar que eso precisamente es una marca consciente. Sin embargo, no es del todo así.

Pues una marca sostenible lo es en tanto en cuanto basa su propósito en aspectos económicos, sociales y medioambientales. Digamos que tiene en cuenta las causas relacionadas con estas facetas de la vida humana en su cadena de producción, en su ética o en sus hábitos de ámbito interno.

Pero una marca consciente va un poco más allá. Pues tiene asumida la necesidad de actuar para mejorar las cosas, haciendo de ello el core business mismo de su existencia.

De esta forma, es 100% consciente de su rol, de sus acciones en el entorno en el que vive.

Objetivo: la felicidad de todos 

Como consecuencia, una marca se vuelve consciente cuando, partiendo de valores humanos, en vez de ser parte de un problema, se vuelve la solución en sí misma.

Creo que toca ya de una vez reaprender a ser humanos y felices. Para eso es esencial que borremos esa idea de que el éxito es únicamente «forrarte». Por si no me crees, solo te digo: Hazte una pregunta ¿quieres ser el más rico del cementerio?

Las organizaciones que consiguen el éxito verdadero tienen otra visión mucho más realista y racional. Una visión consciente con un propósito y un sentido muy claros. Además, su objetivo no es ganar dinero, sino crear valor para la sociedad.

Tranquilos que el dinero llega. No te desesperes jejeje. Pero no porque estás forzando la máquina a lo loco, sino como consecuencia de tu aportación de valor. ¿Tiene su lógica no? Pues se hace realidad una máxima de todo lo que se siembra, se recoge o todo lo que das se te devuelve multiplicado.

Por lo tanto, las marcas conscientes no tienen por finalidad ganar dinero ofreciendo productos o servicios que aporten valor, sino ofrecer productos que aporten valor, ganando dinero.

Es bastante diferente ¿no? Para que luego digan el orden de los factores no afecta el producto.

Además, las empresas conscientes, que es lo mismo que una marca «con cabeza», beneficia a todo el mundo que está relacionado con ella, de alguna u otra forma. Creando una verdadera y sana cadena de valor.

Por eso, se dice que una marca consciente mide su éxito por el nivel de bienestar que proporciona a la vida de las personas a las que afecta.

Como ves, un capitalismo consciente es posible. Quien diga que no, miente.

 

El despertar consciente de las marcas

Marcas conscientes. 

Nuestra época es la época del despertar de la consciencia humana.

Ya. Ya sé que este es un giro metafísico un poco indigesto, pero es que es así. Y es así porque al final consumir tanta información tiene su consecuencia. Que no es otra que saber más.

Ahora bien, saber más puede ser tan placentero como peligroso. Porque aunque sí es verdad que llegar a conclusiones ocultas puede ser orgásmico; no es menos cierto que cuando nos pasamos, la información nos empacha.

Ahí es cuando uno tiene que equilibrar la balanza. Ser consciente. Además de averiguar, en la medida de lo posible, para qué estás aquí o por lo menos sí saber que lo que uno hace afecta al entorno en el que opera.

Aquí no se salva nadie. Todos somos piezas de una engranaje que debería tender al equilibrio si no queremos perecer en el legítimo intento de ser felices. 

Es ahí donde está la felicidad humana, cuando logra ese equilibrio con su entorno.

Las marcas, como grupos humanos que son y por pura manifestación antropológica, son un agente importante en este equilibrio de fuerzas. Vamos,  que es «El AGENTE DE LA GENTE»

Algunos dirán que las marcas son hijas del capitalismo. No sé yo.  Las marcas son ancestrales. Pues ¿qué eran si no los mitos griegos? Y yendo más atrás… ¿Las pinturas rupestres?  Pero bueno eso lo dejo para otro post. Voy a a lo que voy.

El nuevo homo consumer

Creo que por fin las marcas están despertando, al mismo tiempo que las personas, las cuales se están transformando en este nuevo homo consumer sapiens sapiens que lo sabe casi todo y lo sin embargo, lo googlea o se lo pregunta a su amigo en Facebook.

¿Qué eso no es la verdad de verdad? Bueno quizás no, pero es UNA VERDAD, la de cada uno.

Cada vez las marcas son más conscientes. Tienen más cabeza. No obstante, se están dando cuenta que tan importante como ganar dinero es estar en armonía con el entorno. O incluso, más.  Pero ¿cómo se consigue la deseada balanza entre dinero y alma?

Primero no haciéndole a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Parece sencillo, pero si investigamos un poco en los backstage de las grandes marcas y medimos sus ratios de explotación humana y ecológica… ejem, mejor no entrar en ese tema.

Quiero fijarme en lo bueno. Lo bueno es que existe una verdadera consciencia en las marcas. No solo eso sino que cada día es más potente.

marcas conscientes

Crear una cadena de valor humana

¡Bien! ¡Parece que tenemos cerebro y lo estamos usando! Lo que empezó siendo sostenible ahora ya se inicia en lo consciente.

Todos conocemos la idea de las marcas sostenibles. De hecho, muchos podrían pensar que eso precisamente es una marca consciente. Sin embargo, no es del todo así.

Pues una marca sostenible lo es en tanto en cuanto basa su propósito en aspectos económicos, sociales y medioambientales. Digamos que tiene en cuenta las causas relacionadas con estas facetas de la vida humana en su cadena de producción, en su ética o en sus hábitos de ámbito interno.

Pero una marca consciente va un poco más allá. Pues tiene asumida la necesidad de actuar para mejorar las cosas, haciendo de ello el core business mismo de su existencia.

De esta forma, es 100% consciente de su rol, de sus acciones en el entorno en el que vive.

Objetivo: la felicidad de todos

Como consecuencia, una marca se vuelve consciente cuando, partiendo de valores humanos, en vez de ser parte de un problema, se vuelve la solución en sí misma.

Creo que toca ya de una vez reaprender a ser humanos y felices. Para eso es esencial que borremos esa idea de que el éxito es únicamente «forrarte». Por si no me crees, solo te digo: Hazte una pregunta ¿quieres ser el más rico del cementerio?

Las organizaciones que consiguen el éxito verdadero tienen otra visión mucho más realista y racional. Una visión consciente con un propósito y un sentido muy claros. Además, su objetivo no es ganar dinero, sino crear valor para la sociedad.

Tranquilos que el dinero llega. No te desesperes jejeje. Pero no porque estás forzando la máquina a lo loco, sino como consecuencia de tu aportación de valor. ¿Tiene su lógica no? Pues se hace realidad una máxima de todo lo que se siembra, se recoge o todo lo que das se te devuelve multiplicado.

Por lo tanto, las marcas conscientes no tienen por finalidad ganar dinero ofreciendo productos o servicios que aporten valor, sino ofrecer productos que aporten valor, ganando dinero.

Es bastante diferente ¿no? Para que luego digan que el orden de los factores no afecta el producto.

Además, las empresas conscientes, que es lo mismo que una marca «con cabeza», beneficia a todo el mundo que está relacionado con ella, de alguna u otra horma. Creando una verdadera y sana cadena de valor. marcas conscientes

Por eso, se dice que una marca consciente mide su éxito por el nivel de bienestar que proporciona a la vida de las personas a las que afecta.

Como ves, un capitalismo consciente es posible. Quien diga que no, miente.