Diseño de anuncios impresos

Diseño de anuncios impresos que funcionan, por obra y gracia de la creatividad

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No sé si he hecho bien. Me decía para mis adentros. Hacía ya más de un mes que llegó a aquella pequeña ciudad. Si pensaba en las razones de por qué había venido y qué hacía allí no las encontraba. Porque precisamente se trataba de eso, de una decisión nada razonable. De un movimiento 100% corazón.

De vez en cuando hay que hacer cosas así, poco razonables. Me quería convencer de que en realidad lo hacía porque ejercía mi libertad interior. Lo quería considerar como parte de mi archirrepetido carpe diem. No supongas tanto, vive el momento, déjate llevar.

Ahora me daba cuenta de que se me estaba volviendo en mi contra. Algo me decía que aquella no era la forma de vivir a mi manera. Sin embargo, no era el momento de arrepentirse. Trataría de disfrutar del «aquí y ahora». Seguramente aquella experiencia tenía algo grande que enseñarme, aunque, por el momento no lo viese.

Así que decidí cambiar la queja por aquel espectro de fuerzas cuánticas que yo estaba dispuesta a explorar. Diseño de anuncios impresos

CAMINANDO UN LUNES BAJO LA LLUVIAdiseño de anuncios impresos

Mientras caminaba, un «lunes al sol», perdón, «bajo la lluvia», reflexionaba mirando al suelo por las calles de aquella pequeña ciudad de la Cataluña central. Entonces me dejaba llevar por los recuerdos recientes, fresquitos, de hacía unas horas.

Las imágenes de Jordi me venían a la mente. Se iban sucediendo como nubes de pensamiento fugaces. El tiempo justo como para insuflarme ánimo. Así, como cuando se rellena un globo de helio para que se eleve. Pero al mismo tiempo con la aguja preparada para pincharlo. Diseño de anuncios impresos

Estaba allí, acabado de duchar, trajeado en gris, para su jornada de oficina del mismo color neutro. Me miraba recordándome que estábamos juntos en esto… Quería ayudar, pero no se daba cuenta en parte, que me hacía sentir pequeña con su condescendencia.

– Todo irá bien, ya verás… No te sientas mal por no tener trabajo todavía. Encontrarás, además no hay prisa.-

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Para él era fácil. Estábamos en su territorio que dominaba a la perfección. No solo tenía un trabajo asegurado en un puesto de responsabilidad en una de la mejores empresas de la zona. Además, estábamos en su ciudad natal. Allí estaba su familia. Se encontraba arropado.

No es que quisiera hacer comparaciones. Sin embargo, desde su posición era bastante más sencillo dar consejos o animar. A su manera, una manera que me recordaba todavía más lo miserable que me sentía. Diseño de anuncios impresos

– Si, si, no te preocupes, anda vete a trabajar,  que llegarás tarde -.

-Te adaptarás, aquí hay muy buena gente-. Me dio un beso tierno en los labios que me despertó una sonrisa de oreja a oreja, antes de irse a trabajar.

-Si, hoy me daré una vuelta a ver si encuentro trabajo –

-Seguro que si!-.

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Jordi tenía la virtud el hiperpositivismo, quizás demasiado «todo está wai». Yo era mucho más realista, porque me daba cuenta de que mi situación era bastante incómoda.

Lo había dejado todo. Un piso que compartía con una amiga, un trabajo (que aunque no me gustase mucho) me daba el sustento, los amigos, mi familia… Barcelona parecía ahora muy lejana. Aunque en realidad estuviese a 1 hora de tren.

Seguía en mis pensamientos, dándome cuenta de que me lo había jugado todo a 1 carta, la de corazones. Intentando comprender la inconsciencia en mi acción. Quería dejarme llevar por aquel lugar, experimentarlo porque estaba segura de que, en el fondo de la cuestión, había un propósito. Siempre fue así en todo lo que había sucedido en mi vida. ¿Por qué ahora iba a ser diferente?

La magia del propósito Diseño de anuncios impresos

De esta manera estaba, vagando por las calles mojadas. Hacía rato que cayó una buena, pero me negaba a quedarme en casa. Las buenas experiencias nunca vienen a buscarte.

Empecé a sentirme mejor. Quería ver las cosas de otro color, así que comencé a ver aquel punto con la curiosidad de una turista. En un rato de paseo conseguí tener la suficiente apertura como para que no se me escapase ningún detalle. Pude disfrutar de la felicidad de sentirlos.

Así, estuve hasta que… ¿Qué es esto?

Miré a mi pie, notaba algo enganchado que no me dejaba caminar bien. No podría decir el rato que llevaba aquel pedazo de hoja de papel pegado a mi pie.

Aquello era una bola grande, arrugada de papel de periódico. ¡Puaj! vaya hombre mis Marteens. En fin.

No me había dado cuenta y había pisado un charco fangoso, lleno de hojarasca y algo de barro. Metí justo el pie en un cúmulo de concentración de papel y otros elementos como plumas de palomas. El por qué mi pie fue a parar allí se quedó así como la incógnita de la fórmula matemática de la materia oscura del universo.

Me dispuse a desenganchar lo que quiera que hubiese en la suela de mis botas. Por cierto, lustradas hacía unas horas.

ESTAR EN EL MOMENTO ADECUADO, EN EL SITIO IDÓNEO Diseño de anuncios impresos

Era la hoja de un periódico local, amarilleado, un poco repugnante. La extendí, pues mi instinto me decía que de esta manera lo hiciese. Se trataba de una de las páginas de una cabecera que me sonaba haber visto.

En ese momento, vinieron las visiones. También lo que había pensado al contemplarla. Aquella cabecera «Set dies en groc» la había observado en la cafetería, en algunas tiendas y ahora en el suelo, retorcida entre la basura.

Entonces recordé que durante mi ruta, había estado rodeada en todo momento de trozos de esos periódicos. En el suelo, pegado al algún escaparte, al pie de una papelera… Por todos lados, menos donde debía estar, en las manos de la gente. ¡Qué raro!

De modo que a nadie le interesaba aquella publicación. Se había relegado a adornar la ciudad en días de lluvia.

-Menudo desperdicio- De pronto sentí curiosidad. Qué pasaba con aquel periódico. Así que me acerqué a mirarlo más de cerca. Cogí una de las páginas que estaba llena de anuncios, era la típica página de demandas. Entonces lo vi. Aquel anuncio era magia para mis ojos. Estaba hecho para mí.

«Si te gusta el diseño de anuncios y quieres entrar en un diseño de anuncios llama al 93484343, este es tu sitio»

¡Qué oportuno! El cómo aquel anuncio había ido a parar a mis manos, me parecía de todo menos razonable. Sin embargo, no eran momentos para dar muchas explicaciones. Solo quería sentarme en una cafetería y llamar aquel número. Todavía no sabía que aquella llamada cambiaría mi periplo en aquella ciudad de una forma radical.

Pude rehacer aquel semanario, lo rediseñé de pe a pa. Lo modernizamos, aún con iMac del paleolítico inferior. No solamente eso, sino que empezamos con la versión online. Diseño de anuncios impresos

Y CON LOS ANUNCIOS VINO LA SRA. PROSPERIDAD

Me centré en el diseño de anuncios lo que trajo la prosperidad a la redacción. Se empezaron a contratar comerciales. Pues de pronto, pequeños negocios locales se interesaron por estar en el periódico. Me propuse llenar aquellos espacios con vectores e imágenes sorprendentes , chocantes, que por obra y gracia de la creatividad, funcionaban. Era el estilo de la Cataluña central con ese humor un tanto surrealista de la buena gente del pobre, para comercializar servicios de fontanería, mampostería…

Para ellos fue una revolución. Para mi un reto que parecía imposible. Rehacer aquellas páginas caóticas me llevó tanto esfuerzo que el humo de mi cabeza se podía ver desde Barcelona. Pero al fin lo conseguí y aquel semanario roñoso y casposo se convirtió en un periódico elegante minimalista y hasta interesante.

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