copywriting funnel de ventas

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Mantener la ilusión constante

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¡Qué poco necesitaban los empresarios para ilusionarse a finales de los 90! En aquella época montar una start up era tan sencillo como alquilar un piso del Eixample, de aquellos con suelo hidráulico.

Daba igual si no estaba reformado. Entonces lo llenabas a tope de mesas y sillas, con gente sentada en ellas claro.

Gente que normalmente eran becarios precarios. Había que contratar, eso sí, de forma temporal a un par o tres de profesionales con cierta experiencia que dirigiesen un poco el cotarro.

Invenciones tecnológicas

Luego el jefe de todo aquello, el que había puesto la pasta o el inventor de lo que sea que fuese que  se le metió entre ceja y ceja que quería lanzar, pasaba por allí de vez en cuando para recordar quién mandaba. Lo hacía, como no, metiendo la gamba en algún proceso y estropeándolo de paso, si podía.

Pues, bien, Eva, era una de aquellas profesionales con cierta experiencia especializada en redacción publicitaria. Le habían dado una mesa, bueno un trozo de mesa, y una silla para que desarrollara la estrategia de copywriting funnel de ventas.

Desde el principio, la chica tuvo sus reservas. Lo comentó con su pareja, también con su mejor amiga. Algo en aquel proyecto no le daba buena espina. Pero el alquiler apretaba y no quería ponerse a vender tarjetas en el aeropuerto. Aunque, como ella no se cansaba de repetir a su colega: » lo he hecho, lo haría y lo haré, si hiciese falta».

Una idea extrasensorial Copywriting funnel ventas

Eva era una chica lista que siempre trataba de compensar su acuciante necesidad económica con una actividad que, como mínimo, le aportase el aprendizaje de algo nuevo.

De modo que se lo vendieron bien, y aceptó trabajar de forma temporal en aquella start up con vocación extrasensorial y «multipluri» ¡mucho más que eso!: «maxi universal». Una .com de tecnología (se suponía) que puntera. Aunque en realidad estaba  diseñada a base de módulos creados por programadores en prácticas.

Aquel piso, estaba tan abarrotado como para tocar hombro con hombro con tu compañero. Una algarabía incesante de gente que entraba y salía, saltaba y hasta corría entre risas y cuchicheos. En ese ambiente de gente diferente, la redactora tenía que escribir como si la vida le fuera en ello.

La gallina de las ideas doradas

Allí estaba, como cada mañana desde hacía varios meses, sentada, dándole a las teclas de forma automática. Estaba tranquila pues tenía claro que si algo se le daba bien, era aquello.

Hasta que se le apareció por detrás, en plan «cucu», como cada mañana, un chico de unos 20 años. Un becario precario.

– ¿Cómo lo llevas? Acuérdate que Isaac nos va a pedir el emailing esta misma mañana.-

El esbirro becario

El chico se llamaba Roger  y era el esbirro del jefazo, llamado Isaac. El inventor de aquel engendro tecnológico. Cada día, sin falta, venía a recordar a Eva, – toquecito en la espalda incluido-, sus obligaciones laborales.

Roger era un chico rubio, de ojos claros, muy nervioso que andaba todo el día alterado. Parecía que se había tomado 5 cafeteras seguidas. Eva no le culpaba, más bien le daba como «lastimita».

Tan joven y ya como un robot enchufado de aquí para allá sin saber qué hacer, haciendo que hace sin hacer. Pero ese era el papel de los esbirros, Eva lo sabía bien y aquel chaval cumplía su cometido como ninguno.

– Claro, Roger, descuida, que ¡esta mañana lo tenemos! –

La profesional era dura de pelar, no perdía las formas, pues tenía la lección de la gestión de las emociones más que aprendida. Llevaba ya algunos años en el mundo del marketing mecanicista capitalista.

Eso no quitaba que su cabeza fuera un hervidero de pensamientos. Pero sabía cómo sacarlos un rato a paseo y concentrarse como la que más para «poner» ideas brillantes cada día, así como huevos.

Uff ¡qué pesado es este tipo! A ver qué me invento yo ahora. Si no se ni qué decir de este engendro. En fin, le daré vueltas al coco que algo siempre sale. No sé porqué a muchos les da por crear estos negocios tan raros, con nombres extraños. Me imagino al tal Isaac sintiéndose como pájaro libre que corta el viento. Pensando: ¡Por que yo lo valgo di que si!.

Al llevar su imaginación a aquella situación, Eva no podía menos que sonreír.

¿Cómo vender algo que no existe? Copywriting funnel de ventas

La verdad que todo aquello para la redactora, le resultaba demasiado misterioso. Al mismo tiempo que muy complejo. Pues estaba acostumbrada a escribir sobre productos y servicios que podía tocar e incluso probar.

Pero… ¿Aquello? Por más que le daba vueltas y más vueltas, no lograba verle la USP. ¿Qué hago? ¿Me la invento?

Algo fundamental si quería hacer una buen estrategia de copywriting funnel de ventas. Empezando por el nombre, muy extraño y poco atractivo, aquella plataforma no tenía ningún beneficio real para la gente.

Pero claro, ¿Cómo iba a confesar tal opinión a quien la había contratado que daba la casualidad que era el inventor?

¡Si tuviese la confianza suficiente! Pero, un momento, ¿El inventor de qué?

Porque lo fuerte es que nadie había visto el susodicho invento. Ni probado. Era como si no existiese. Como si fuera una ilusión. Solo había visto algunos ficticios diseñados en Photoshop. ¿Era real aquella idea? ¿Se podía probar? ¿Dónde estaba el engendro?

Había una página web, sí, pero allí solo se publicitaba de una forma bastante tonta una idea muy vaga de algo que todavía no existía. Se supone que su trabajo consistía en crear los textos para todo el proceso de venta de la plataforma. Sin embargo, no estaba nada claro.

Superisaacbitman.com copywriting funnel de ventas

De las muchas conversaciones que había tenido con aquel imitador barato de Tesla, nunca sacaba nada útil para su trabajo diario, aunque la verdad es el tal Isaac le caía bien. Le parecía muy tierno que un hombre de su edad, apostase a ciegas por algo así, fuese tan naïf. En el fondo sentía que debía ayudarle.

– Espero que lo entiendas… Eva… Verás… Son conceptos muy abstractos. Esta es una plataforma que va a ser lo más grande. ¡Llegará a todo el mundo mundial! ¡Un antes y un después para el universo de todo lo creado! ¡Un gran paso para la humanidad! ¡Será toda una revolución extrasensorial! ¡Superisaacbitman va a triunfar! -.

Pronunciaba esas palabras de forma rimbombante, acompañadas de una cara de flipado, como la de un tierno parvulario, levantando el brazo con el puño hacia el cielo.

Siempre que la llamaba para explicarle cualquier cosa, el jefe, acababa emocionándose. Sobre todo cuando Eva le llevaba uno de sus textos de ventas llenos de la ciencia ficción más emocionante.

Entonces se motivaba mogollón. Lo mismo le pasaba cuando conseguía un loser más que aceptase poner dinero en su comunidad de ilusionados. Por cierto, unos socios bastante mayores, casi ancianos, que venían por la oficina a dejarse sus herencias alucinados con el cuento alucinante de Superisaacbitman.

Espías tecnoimaginarios

Lo cierto es que, fuera de su snobismo y petulancia, el tal Isaac la trataba genial. En parte por eso y a  pesar de la dificultad de un trabajo basado en inventar algo que no existía, Eva no renunciaba y allí seguía.

Sentía cierta compasión por aquel hombre que había hipotecado todo, restaurante y casa incluidos por una ilusión, en el sentido literal de la palabra.

– A ver si lo entiendo… ¿Superisaacbitman es una especie de Intranet? –

Cuando entró a trabajar en aquel sitio, Eva se aventuraba pues necesitaba algo tangible con lo que empezar.

-¡Nooooooo! ¡Para nada! ¿Ves? Veo que no lo has cogido todavía. Bueno no hay prisa, tómate tu tiempo, ves al departamento de diseño y que te enseñen las maquetas.

La fase beta copywriting funnel de ventas

Todavía estamos en fase beta y tampoco podemos enseñar mucho… ¡No sea que por aquí haya espías!

¡Lo decía todo en serio! Entonces Eva iba a ver a los de diseño y estos le contaban que desde aquel lugar online, una vez suscrito, podías apuntarte a eventos, comprar y hasta ¡fabricar una bomba para petar el mundo si querías!

– Pero no lo pillo y como tampoco se puede entrar… –

Como respuesta, decían que eso era porque superisaacbitman.com estaba en fase beta. Sin embargo, Eva tenía la corazonada de que así se quedaría para siempre.

– A ver ¿Esto qué es? –

Ya harta, preguntaba a quien pillaba en el pasillo.

– ¡Esto es una plataforma mulidiscilinaaaaarrrr! –

Le contestaba cualquier chaval de prácticas, gritando mientras saltaba.

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Lo más sorprendente era que, a pesar de que nadie había entrado ni se había suscrito, a todo el mundo se le llenaba la boca hablando del invento. Todo parecía sostenido por una ilusión común transformada en pasión que hacía trabajar a todos por un objetivo común. Aún sin saber cuál era este.

Pero como todo sueño llega un momento en que se acerca el final. Aquella no fue la excepción. Así estuvieron durante unos años, pocos, hasta que se acabó el dinero y entonces la ilusión se acabó.

Una idea para un trauma

Supongo que a estas alturas sabéis que Eva soy yo. Eso es porque no me gusta ponerme a mi como protagonista, pue quiero sacar el máximo partido de toda historia vivida. Distanciarme me lo permite. Como en aquella vivencia de la que todavía hoy guardo un cariñoso recuerdo.

Y es que todo lo que pude aprender de aquella excéntrica experiencia no se puede aprender en ninguna academia. Lo primero, aprendí a inventar porque me vi obligada por las circunstancias, a imaginarme todo lo que aquella plataforma contenía.

Pero nunca se inventa de la nada. Así que investigué, leí y aprendí muchísimo de tecnología.

Aprendizaje estelar no está nada mal

Segundo aprendí a ser paciente ¡que no es poco! Y tercero sentí en mis carnes los traumas de otros, que son los nuestros propios, los que nos lleva hacer  un cambio de vida y arriesgando en ese paso. Conocí el germen de las ideas emprendedoras de negocio.

que surge en el corazón cuando rozas la felicidad de ser alguien diferente. Menos gris. Más humano.

Superisaacbitman.com es la historia del Sr. Isaac quien, harto de una vida vacía, aunque sobradamente acomodada, cambió su devenir, aunque solo fuera por unos años. Pudo ver y sentir la luz creativa de su espíritu e ilusionarse con un nuevo destino.

Llegados a este punto, os tengo que confesar que aquella chica lista que escribe bien que no le importó trabajar con  «losers con ilusión».  copywriting funnel de ventas

Porque ella misma se sentía igual y porque lo que realmente valoraba era el alma de aquellas personas que fuercon capaces de hipotecar sus vidas por una idea rocambolesca y aunque perdedora en términos económicos, era la máxima ganadora para el corazón.