Concept brand

Puccias — The Science of Eating Time
Concept branding · storytelling · brand universe

¿Y si comer fuera una forma de rebelión contra el tiempo impuesto?

y si el tiempo no se midiera en relojes, sino en experiencia?

El proyecto plantea una crítica al tiempo acelerado y productivo, proponiendo otro ritmo posible: el tiempo que aparece cuando disfrutamos, cuando comemos sin prisa, cuando el cuerpo y la atención vuelven al centro.

A partir de esta idea, se construye un sistema de marca que entiende la gastronomía como una experiencia espacio-temporal, no como un simple acto de consumo.

Puccia: un pedazo de pan.
Aquí, un pedazo de tiempo.

Puccia = un pedazo de tiempo

Puccia = un fragmento vivido

Puccia = un bocado de experiencia

Worldbuilding · Puccias

Puccias no se concibió como una marca, sino como un mundo habitable.
Un espacio donde el tiempo deja de entenderse como una medida productiva y pasa a vivirse como experiencia.

El punto de partida fue cuestionar el tiempo tal y como lo asumimos: acelerado, utilitario, impuesto. Frente a ese ritmo, el proyecto propone otro tiempo posible, más lento, corporal y consciente, que aparece cuando el disfrute ocupa el centro. Comer se convierte así en un acto de presencia, no de consumo.

Este enfoque se tradujo en la creación de un universo narrativo y visual que atraviesa todo el espacio físico. El local funciona como una máquina simbólica: gráficos, mensajes, iconografía y objetos construyen un relato continuo sobre el tiempo, la ciencia, lo cuántico y lo humano. Cada elemento —desde la señalética hasta el mobiliario o los uniformes— forma parte de una misma historia.

El espacio no comunica de forma literal, sino evocativa. Invita a detenerse, a observar, a habitar el lugar sin prisa. La gastronomía actúa como excusa para introducir una experiencia más amplia, donde el visitante se convierte en parte activa del relato.

Puccias entiende el local como un escenario vivo: un lugar donde el tiempo no se mide, se saborea. Un pedazo de tiempo distinto que puede ser vivido, compartido y recordado.

La puccia como átomo (idea madre)

La puccia se plantea como una unidad mínima de tiempo y experiencia.
No es solo comida: es partícula.

Así como el átomo es la base de toda materia, la puccia se convierte en la base del mundo Puccias: un elemento pequeño, cotidiano y aparentemente simple que, al combinarse, genera experiencias más grandes, complejas y emocionales.

Esta idea permite entender el acto de comer como un fenómeno cuántico y humano a la vez: cada bocado es una posibilidad, un instante que puede vivirse de muchas formas según el espacio, el ritmo y la atención.

Puccias: el local como sistema habitable

Cada detalle del espacio se concibe como parte de un mismo relato.
La pared de macetitas se vacía, dejando lugar a pizarras que no dicen nada: el visitante completa la historia con su propia experiencia.
Las lámparas se transforman en átomos que flotan sobre la sala, recordando que cada puccia es una unidad mínima de tiempo vivido.
Cada mesa, cada línea, cada módulo sigue un ritmo que permite detenerse, respirar y habitar un tiempo distinto.
El local no es un restaurante: es un ecosistema narrativo donde el cuerpo y el tiempo se encuentran.