Branding que es

El arte de adentrarse en lo humano

Branding que es

El Branding es de aquellas palabras inglesas que están en boca de todos. Sin embargo, nadie acaba de saber bien bien qué significa de verdad. Si bien es cierto que, si quieres una definición estandar, la tienes: la típica definición insulsa.

Pero… ¿Te vas a conformar con eso? ¿No te gustaría ver las verdaderas tripas del branding?

Te lo digo porque el tiempo de lo material e intrusivo toca a su fin. A partir de ahora, las personas queremos sentir emociones a un nivel superior.

El branding y la espiritualidad

Por eso, cada vez tiene más sentido adentrarse en el branding con la perspectiva de otras disciplinas como la filosofía, el arte y la espiritualidad. Pues, al final branding es una especie de gran cesta sin contenido, que llenamos con las ideas más preciosas.

Así, crear una marca es más que diseñar un logo bonito con sus aplicaciones, es crear experiencias que envuelvan al consumidor en un estado emocional casi místico. branding que es

Y esto es así, porque la marca se debe a las personas, tiene que dar más que recibir. De ahí que sea casi obligado conocer todo lo referente a nuestra especie, factores como:

  • Inquietudes internas
  • Estado mental
  • Psicología social e individual
  • Objetivos personales
  • Identidad grupal

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La constante búsqueda de plenitud branding que es

Siguiendo con esta idea, en esta etapa post COVID, el ser humano empieza a darse cuenta de su necesidad de plenitud. Por eso la busca en todo. A veces, de forma inconsciente, pero siempre enfocado a encontrar “cosas, personas y experiencias que le llenen”.

Es por esa razón, que el branding es más que una técnica, es un arte que traspasa la frontera de lo material. De esta forma, accede al misterio de lo interno, lo no tangible, la parte espiritual del consumidor con el objetivo de ayudarlo a conocerse.

Pues asistimos a un cambio de paradigma con una nueva visión y forma de estar en el mundo. En otras palabras, las personas nos estamos reencontrando con nuestro mundo emocional y humano.

El branding como servicio a lo humano

Como consecuencia de esta nueva forma de ver el mundo, y si el branding quiere apoyar la causa humana; debería dejar de ser una técnica exclusivamente basada solo en métricas, transformándose en otra basada en sentimientos.

En definitiva, los profesionales debemos mirar hacia otro tipo de marketing, más profundo, espiritual y culto. De esta forma, aportamos nuestro grano de arena al cambio.

Pues, trabajar las marcas a través del branding es una buena forma de alcanzar el corazón del cliente. Un marketing que crea una biosfera de emociones en la que el cliente vive, cree y siente.

De esta forma, se consigue la máxima fidelidad hacia la marca pero lo más importante, se da un servicio a las personas y la sociedad, más allá de lo utilitario.

Lo que es lo mismo, el branding y la espiritualidad conectados, transmiten el alma de la marca al “yo interior” del cliente. Así, se busca colmar a la persona.

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Vínculo Marca-Persona

Por lo tanto, el branding emocional busca satisfacer los deseos del consumidor, haciéndole sentir el protagonista de la historia. Se trata de un marketing mucho más humanizado e integrador que traspasa la materialidad y se interesa por todas las dimensiones de la persona.

EL SENTIMIENTO DE MARCA

Como consecuencia, se produce un profundo vínculo Marca-Persona que va más allá del vínculo material o el de la transmisión de información.

Es esta una unión llena de silencios en que se siente más que otra cosa. Es lo que llamamos sentimiento de marca.

Efectivamente, la marca expresa una identidad personal a través de los mensajes que emite en un proceso de unión admirable.

Es decir, el branding no olvida que detrás del consumidor hay un “yo”, una persona que desea sentirse amada y vivir experiencias, al mismo tiempo que ser parte de una cultura.

Mitología de las marcas

En concordancia con todo lo mencionado, la marca aporta toda una simbología a través de la cual cuenta todos estos mensajes. Así como los griegos tenían sus dioses, hoy muchas personas tienen sus marcas.

Escudos, símbolos en los que creen, de los que forman parte y por los que tienen sentimientos.

Por eso, muchas marcas han alcanzado la utopía, que es llegar al anhelo más profundo del consumidor colmando aspectos como la seguridad, identidad, bienestar, libertad, belleza, estilo, poder, éxito y la felicidad.

En definitiva, el branding puede ser la expresión simbólica de una serie de creencias abstractas.

Pero la construcción de una marca que acaba siendo un mito es una tarea árdua, preciosa y precisa que se desarrolla en diversos frentes de la persona:

  1. Identidad propia (YO).
  2. Territorio específico. Personalidad (Yo).
  3. Misión y visión (Soy).
  4. Valores identificadores (Lo que).
  5. Identificación del consumidor único (Tú).
  6. Promesa cumplida siempre (Buscas) –racional y emocional–.

No solo eso, sino que el branding, como construcción teórica requiere de continuidad, persistencia, coherencia y consistencia. ¿Difícil? Puede ¿Imposible? ¡Nunca!

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